El jueves 27 de agosto de 2020, MartayMicó ofrecieron un concierto en el patio del Espacio de Cultura Contemporánea de Cádiz, organizado por la Fundación Carlos Edmundo de Ory. El dúo interpretó diferentes temas de su último trabajo publicado, Mapa de sombras cotidianas, y otros de su anterior trayectoria musical. Y antes del concierto, el poeta y musicólogo José Ramón Ripoll presentó a los artistas.
PRESENTACIÓN DEL DÚO «MARTA Y MICÓ» EN CÁDIZ
JOSÉ RAMÓN RIPOLL
Fundación Carlos Edmundo de Ory
Espacio de Cultura Contemporánea
Cádiz, 27 de agosto de 2020
Nos reúnen en esta tarde de agosto dos acontecimientos en uno. Mejor dicho, un mismo suceso sonoro dividido en dos mitades que han marchado juntos por el corazón humano a través de los tiempos: la poesía y la música; o la música y la poesía, que no se sabe a ciencia cierta cuál de las dos nació primero, como el huevo y la gallina. Digamos que son almas gemelas que no pueden vivir la una sin la otra, con perdón de Unamuno, que detestaba la música; o como decía María Zambrano, primas hermanas por lo menos. La poesía señala la esencia de las cosas al nombrarlas y, cuando acierta, les da vida. La música rescata incluso aquello que la poesía silencia, que suele ser la parte más enjundiosa del poema.
La tarde de hoy será un ejemplo de esta fusión natural, donde la sensibilidad de los autores, intérpretes, poetas y compositores va a hacer que se cumpla este delicado proceso.
Tenemos la suerte de que nos visite Marta y Micó: un dúo formado por Marta Boldú y José María Micó, dos trovadores que llevan más de cinco años recorriendo diferentes espacios y escenarios, en el conseguido empeño de hacer sonar la poesía, es decir, extraerle la música al poema para que este cante por sí mismo, sin más artificio que seguir el ritmo marcado por sus palabras y su pulso vital. Claro que, en este caso, tanto Marta como José María provienen del mundo de la literatura, ya sea en sus calidades de enseñantes, críticos, músicos o poetas. Además de todas estas virtudes, el dúo nació casi por casualidad, después de muchos años de matrimonio, sin que el uno ni el otro se hubiera planteado el arriesgado reto de compartir mutuamente las herramientas del canto y la palabra para transferirlas a los demás.
La poesía de José María Micó viene acreditada por varios títulos publicados en los sellos editoriales más notables de nuestro país. Su autor es dueño de un estilo potente, donde la contemplación sosegada y la ironía —cáustica a veces— se dan la mano. La vida, el paso del tiempo, la comparación, el deseo, aquello que fue y lo que no fue se plasma desde una visión epicúrea, casi senequista, que nos enseña sus colmillos más terribles acompañados de una entrañable dosis de ternura. Esa combinación, más el conocimiento rítmico de los clásicos, de los que nuestro poeta es un grandísimo especialista, lo ha encauzado al mundo de la canción: una «canción» entendida como resultado de un proceso sonoro que ocurre dentro del ejercicio poético. Hay que subrayar, para quien no conozca su trayectoria, que Micó ha dado buena muestra de su habilidad métrica y filológica en la Comedia de Dante (Ed. Acantilado, 2018), traduciendo y ritmando en lengua castellana los catorce mil versos de la obra en tercetos encadenados, además de ser el traductor de Ariosto, Ausias March, Petrarca, Ramon Lull y otros sabios, además de Gimferrer, que es sabio aparte. Ha recibido el Premio Nacional de Traducción, el Premio Nazionale per la Traduzione, el Premio per la Cultura Mediterranea, el Hiperión de poesía y Generación del 27 entre varios reconocimientos y es catedrático de literatura de la Universidad Pompeu Fabra. No vamos a continuar enumerando títulos y honores porque hoy no estamos aquí para hablar de su labor crítica y poética. Solamente señalar que su última entrega, Primeras voluntades, recoge poemas y canciones de sus anteriores libros, publicada este mismo año de 2020 por Acantilado.
Marta Boldú tiene una voz que ya de por sí es poética y posee una especial sensibilidad para entrar en el texto, situarse en el centro del poema y captar musicalmente todos sus guiños, segundas y terceras intenciones y recorrer sus más íntimos recovecos. Su dúctil mecánica vocal le permite viajar en un segundo de Buenos Aires a La Habana, pasando por Río, México o Nueva Orleans y terminar en Barcelona, haciendo escala en Lisboa, arrastrando a su vez tangos, boleros, milongas, rancheras, blues, fados y canciones propias. La elegancia de su timbre imprime a cada uno de los estilos un halo especial que consigue un engranaje particular entre forma y sentimiento. Es profesora de literatura, autora de una edición de El Lazarillo de Tormes (RBA) y coautora de En un lugar de La Mancha, una peculiar edición del Quijote (Prensas Universitarias de Zaragoza).
El dúo Marta y Micó habla, mejor dicho, tañe y canta por sí mismo. A sus tres discos editados desde 2015 (En una palabra, Memoria del aire y Gimamos y ladremos) se le añade ahora Mapa de sombras cotidianas, un exquisito trabajo de autor donde se vierten todas las experiencias anteriores con diferentes estilísticas hasta convertirlas en una «sola pieza», tan unitaria como variada. Su título ya indica este múltiple y permanente viaje en el tiempo, en la poesía y en la vida.
Gracias, Marta y Micó, en nombre de la Fundación Carlos Edmundo de Ory, por vuestra enorme generosidad al haber hecho posible compartir esta tarde de agosto con nosotros.

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