En aquella noche triste,
la noche de tu adiós,
la casa quedó sin luz
con el eco de tu voz,
y colgada en la ventana
media luna iluminó
un horizonte de ausencias
más allá de mi balcón.
De color eran los sueños,
las miradas, los deseos,
de color eran los besos:
todo era luz del sol.
Pero ya la realidad
me va trazando el camino,
y el futuro y el destino
serán solo en blanco y negro.
Hoy camino entre las sombras,
hoy me ahogo en mi dolor;
hoy mi canto se oscurece
con los restos de tu amor.
La primavera es otoño
que mi piel ya marchitó;
el estío es un invierno
que me ha helado el corazón.
De color eran los sueños,
las miradas, los deseos,
de color eran los besos:
todo era luz del sol.
Pero ya la realidad
me va trazando el camino,
y el futuro y el destino
serán solo en blanco y negro.
Marta Boldú
