La música más literaria: así es MAPA DE SOMBRAS COTIDIANAS, el nuevo disco de MartayMicó.

En su nuevo trabajo discográfico, MartayMicó siguen dignificando las letras y las melodías en un ámbito que es mucho más que canción de autor. Ahora presentan su tercer disco, Mapa de sombras cotidianas (publicado por Satélite K, 2020), compuesto por once temas de géneros distintos que se hermanan y se complementan, a ritmo de bolero, balada, blues, fado, tango, canción napolitana, ranchera, son cubano y otras melodías. Además de la variedad de las músicas destaca la calidad de las letras de José María Micó, poeta reconocido y reciente traductor de la Comedia de Dante. Casi todos son temas propios, pero hay también algunos rescates y adaptaciones de canciones de diferentes épocas y países.

Sin perder la esencia de su propuesta, acústica e intensa, que da protagonismo a la particular voz de Marta, en este trabajo colaboran grandes músicos: Mario Mas (guitarra, bajo y laúd), Marcelo Mercadante (bandoneón), Albert Bover (piano), Carlos Cortés (percusión) y Eduard Iniesta (guitarra portuguesa). El disco ha sido grabado y masterizado en los estudios Laietana y Rosazul por Jordi Vidal, responsable de la producción artística junto con Mario Mas, a quien se deben los arreglos de varios temas.

 

Temas del disco

  1. Muchacha vieja: El paso del tiempo en una declaración de amor profunda y desgarrada.

En esta declaración de amor con aire de ranchera hay alcobas, noches en vela y promesas en vano. Está dedicada a una muchacha vieja que enciende la pasión en las diferentes etapas de la vida, porque el pez de la ilusión sigue brillando.

  1. No, nunca, no: Un bolero metafísico.

Las confesiones del poeta se plasman en la obstinación del no y del nunca, y conmueve escuchar que uno solo ha tenido en la vida una tímida locura: la vaga y venial de la literatura.

  1. La manzana de Adán: Un fado clásico, en castellano.

Al fado le gustan los amores problemáticos, y siguiendo la tradición del género, la poeta Maria Rosário Pedreira narra una historia de desamor en esta música poderosa que habla de tentaciones y de adioses.

  1. Romance a Gabriel: Una nana con aires flamencos para estar bien despierto.

Canción de guitarras y palmas, dedicada a un niño de pocos meses, que va creciendo bajo la mirada asombrada y atenta de su padre. Y es que los niños tienen por corazón una fiesta, y por alma un garabato.

  1. Silbo sin aire: La vida y la muerte con aroma de tango.

El bandoneón, la guitarra, la voz y el silencio. Y poco a poco, en una sola frase que se va alargando verso a verso, el poeta reflexiona sobre su vida, sobre la vida y la muerte de todos nosotros, dibujadas día a día sobre este mapa de sombras cotidianas que da título al disco.

  1. Indiferentemente: El lamento de una mujer desesperada.

En esta canción napolitana de fuertes contrastes se mezclan, como en la vida, los momentos íntimos de melodiosa confesión y el grito que se desgarra cuando ya nada importa, cuando todo es indiferente.

  1. Ver a Marta nadar: Una balada al ritmo de las olas.

Una mujer nada entre las olas y un hombre la contempla como en un sueño levísimo y ardiente. La calidez de esta balada nos invita a la contemplación plácida del mundo y nos lleva hasta una reflexión profunda sobre la intensidad y la vanidad de las ilusiones, porque nada es lo que parece.

  1. En la puerta del mercado: Una canción protesta, aunque no lo parezca.

El joven africano ve pasar las horas en la puerta del mercado, ayudando a los ancianos con la compra o vigilándoles sus mascotas. Y se balancea al ritmo de unas canciones que aprendió de niño, que solo él entiende, que ya son como himnos de guerras perdidas.

  1. Esto no puede ser un tango: Un homenaje simpático a un género dramático.

Esta canción quería ser un tango herido y se llenó de palabras malevas, pero no pudo ser porque venció la ternura. Y su autor, el cantautor colombiano Pala, se rindió a la evidencia de que esta solo podía ser una hermosa balada de amor.

  1. Muy bajo para mí: El canto desengañado de una vedette.

En los cabarets berlineses del siglo pasado, las canciones de Georg Kreisler parodiaban en la noche las canciones sentimentales y criticaban al público burgués, y las viejas vedettes lamentaban que, aunque todos escuchen, nadie escucha de verdad.

  1. El son del runrún: Para bailar la tentación.

A ritmo de son cubano, un hombre sale al mundo a pasear entre las sombras y las tentaciones de la ciudad. Y los encuentros nocturnos sorprenden al protagonista y al espectador en una jornada única que quedará para el recuerdo.

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