MartayMicó, poesía y música en la canción de autor

Dúo de artistas asiduo de la sala La Fídula

Manuel Gil Rovira – La República Cultural
3 de enero de 20
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El dúo barcelonés, asiduo de salas madrileñas como La Fídula o Libertad 8, etc. nos recuerda desde el escenario la coincidencia de que hace seis años que el mítico café concierto de Madrid está regentado por las mismas personas que lo hacen ahora en una nueva andadura. Los mismos seis años que hace que ellos se lanzaron a poblar de guitarra y voz, música y poesía los escenarios de casas de la cultura, cafés concierto, universidades, teatros etc… Se cumplía así, un sueño largamente albergado por Micó de que en algún momento su poesía se convirtiera en canción actuada, como nos confesó desde el escenario y podemos leer tanto en la página web del dúo, como en su libro Blanca y azul (Zaragoza, Los Libros del Gato Negro, 2017) en el que “la primera sección de este libro recoge las poesías que he convertido en canción en nuestro segundo disco, Memoria del aire (PICAP, 2016), que contiene once temas propios. En las otras secciones reúno poemas que un día, ojalá no muy lejano, se convertirán en nuevas canciones de nuestro repertorio” (p.12). Porque a José María, Catedrático de Literatura en la Universitat Pompeu Fabra, lo conocíamos hasta el momento como poeta de lo escrito, con poemarios como La espera, Camino de ronda, Verdades y milongas, La sangre de los fósiles y Caleidoscopio, y como filólogo, por estudios como Las razones del poeta (Gredos, 2009), Clásicos vividos (Acantilado, 2013), Para entender a Góngora (Acantilado, 2015) etc. y ediciones y traducciones de Ausías March, Ludovico Ariosto, reciente edición y traducción de la Comedia de Dante (Premio Ángel Crespo de Traducción, 2019), etc.

Desde esos mimbres, y desde la propia convicción de lo quería ser aquello, la velada se convirtió en una noche de poesía y guitarra, de canción de autor en estado puro. Se fueron desgranando las canciones de Micó en una interpretación desde una cuidada y convencida ejecución de guitarra de José María y la actuación, la interpretación cargada de acción y sentimiento sentido de Marta. Sí, acción porque se ejecutaba con la actuación voz un texto palabra, un texto música, amalgamados los tres elementos en una perfecta y consciente unidad.

La propuesta son los textos de Micó, intercalados con un potente tango Sin piel; la versión de un fado, de tradición fado valga la redundancia definitoria, La manzana de Adán de María do Rosario Pedreira, presente en la sala; y un texto de Marta, contemplación del habitante perenne de la puerta de un supermercado en Madrid que, como cualquier otro habitante perenne de la puerta de cualquier otro supermercado de cualquier otra gran ciudad canta entre “buenos días” y “buenos días” una tonada en una lengua ininteligible, testigo de todas las “batallas perdidas”, con música de Micó, en este caso como el propio José María explica, una música no habitual entre las que él compone, con un componente más pop y yo añadiría, con cierto resabio rock.

Y es que las músicas son la expresión buscada del texto palabra. No son elementos inocuos, ni meros acompañamientos a unos textos, casi siempre compuestos con anterioridad a ser convertidos en canción. Son elementos cómplices, melodías buscadas y compuestas para expresar un sentido. Se engarzan las lecturas con unos sentidos y significados para los que se eligen melodías que nacen de las inspiraciones del flamenco, o del blues, o del vals…

Un vals, incluso un “valset”, es la melodía de Mi alegre Valentina, una de las canciones “antiguas” que compusieron el repertorio del concierto, la fantasía pizpireta de una amante pizpireta, en una música pizpireta con una voz e interpretación pizpireta y traviesa.

Porque el concierto se componía de sugestiones que iban desde la sensación/ retrato de un hijo (Romance a Gabriel), en flamenco, y en el que se nos plantea imaginar un toque de guitarra flamenca, o “preflamenca” -además de la presente de Micó-; al fado antes mencionado -y en el que se nos invita a imaginar la presencia de una guitarra portuguesa que estará en el disco-; a temas más sumergidos en la reflexión/sensación, incluso desde la sensación paraliteraria; o mas epidérmicos de amores y desamores, etc. Y, como vemos, intercalando propuestas del disco anterior Memoria del aire (PICAP, 2016), con canciones del próximo disco del que existe “prediscoGimamos y ladremos. Propuestas las nuevas que, como se nos confiesa, tienen a veces la intención de ser lanzadas al aire antes de ser posiblemente retocadas en la grabación definitiva.

Y así, entre confesiones del poeta-músico y la cantante sobre cómo se fraguaron las amistades y acciones con nombres pesados de la canción de autor como Paco Ibáñez, Serrat o Sabina, en una velada tan directa a la emoción como interesante, se nos anuncia la próxima salida de ese nuevo disco, hacia abril se pretende, con la que se convierte en la esperada amenaza de esos nuevos conciertos en Madrid para presentarlo. Salimos de La Fídula quedando ya a la espera. En otras ciudades españolas, italianas, etc., en su página web.

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