“Ves a Micó tomar un micro y esperas que se ponga a dar una conferencia sobre el Siglo de Oro pero agarra una guitarra; y su mujer, Marta Boldú, se sube con él al escenario y empiezan a cantar tangos. Pasmado estoy. Él toca con mucho arte y ella –filóloga y profesora de instituto– canta con una emoción y un desparpajo asombrosos. Interpretan tangos clásicos y también poemas de Micó a los que él mismo ha puesto música. El Pastís no es el Carnegie Hall y ellos no son Carlos Gardel, pero a mí me parece un recital inolvidable. Brindo por esta pareja de filólogos tangueros porque mientras haya gente como ellos, la poesía no morirá nunca.”
Fragmento de la crónica de Antonio Iturbe, La Vanguardia, 20 de junio de 2015


