Como en aquella tarde, soy las olas
que el tiempo ha detenido, y fumo lento,
puesto a querer el mar y el movimiento
desprestigiado de las amapolas.
Casi sin no quererlo, estoy aquí,
adormilado sobre lo que tuve,
y en las hilachas de la misma nube
están todas las cosas que viví.
Como en aquella tarde, el aire ordena
eternidades de fotografía,
y con la ayuda estúpida del día
se echa a perder el sol sobre la arena.
Casi sin no quererlo, estoy aquí,
adormilado sobre lo que tuve,
y en las hilachas de la misma nube
están todas las cosas que viví.
Como en aquella tarde, ya se han ido
los pájaros, las risas, los amantes,
y en una absurda sucesión de instantes
veo la transparencia del olvido.
Casi sin no quererlo, estoy aquí,
adormilado sobre lo que tuve,
y en las hilachas de la misma nube
están todas las cosas que perdí.
© José María Micó, La espera, Hiperión, 1992.
