Ver a Marta nadar
No he hecho otra cosa en todo este verano. Me siento al sol, rasgando el horizonte, y la miro nadar, y así como el océano la envuelve en su honrada grandeza, la rodean mis ojos recorriendo en un sueño levísimo y ardiente la sumergida carne misteriosa, promesa de otras vidas en su estiba. Miro la...
